A dónde llevar a nuestras visitas inesperadas
Autor: Fernando Gutiérrez
Hace unos meses me cambié de una ciudad del norte del país a la hermosa ciudad de Puerto Vallarta. Cuando estaba en el proceso de mudanza, estaba muy triste porque pensaba que sería muy difícil ver a mi familia y/o amigos. La grata sorpresa que me he llevado hasta ahora, es que para nada me he sentido solo o abandonado.
Al iniciar esta aventura en Puerto Vallarta, no había pasado ni un mes cuando llegó una tía con mi primita y la incógnita fue: ¿Ahora, a dónde las llevo? Eso tuvo una solución muy sencilla. Aquí hay muchas atracciones turísticas a donde llevar a tus visitas inesperadas.
Esa ocasión, sólo se quedaron un fin de semana y decidimos ir a un paseo por la Bahía de Banderas abordo del Marigalante (un barco pirata) y fue la mejor decisión que pudimos tomar. Es un paseo donde hay un show de primera calidad, en el que te dan de tomar y comer riquísimo. Al día siguiente, los llevé a conocer el Malecón y nos tomamos fotografías con los bellísimos atardeceres que ahí se suelen presenciar.
No pasó ni un mes cuando llegó un primo con su novia de improviso. Me equipé con un colchón inflable para su comodidad. Ese fin de semana, debido a los gustos intrépidos de él, decidí llevarlos al Canopy Los Veranos, pues me habían comentado que te trataban súper bien y que las instalaciones son muy seguras, cosa que pudimos comprobar y pasamos una tarde de lo más divertido. Al día siguiente, nos aventuramos en la jungla y fuimos a conocer un sitio llamado Las Paredes. Caminamos río arriba con ayuda de un amigo local que conoce el camino hasta llegar a unas impresionantes cascadas. Para mayor seguridad, este recorrido es recomendable hacerlo con un guía.
Cuando pensé que no recibiría más visitas, justo al mes llegó mi hermana, una prima y su hijita; que como venían en plan de descanso, decidí llevarlas a un club de playa a pasar toda la tarde. Una vez caída la noche, dejamos con una niñera a la hija de mi prima y nos fuimos a Strana a disfrutar de la vida nocturna en Puerto Vallarta. Al día siguiente, caminamos por todo lo largo del Malecón en donde pudimos pasar una tarde familiar y pude compartir una bicicleta doble con mi sobrinita y disfrutar de una tarde inolvidable.
Hoy amanecí con la llamada de mi hermana la más chica, anunciándome que llega este fin de semana y ahora ya no tendré el problema de qué hacer con mis visitas inesperadas. Como pueden ver, Puerto Vallarta tiene diferentes lugares para todos los gustos y necesidades de las personas que visitan nuestro destino turístico.
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