El Malecón renovado
Autor: Marie Nelson
El nuevo Malecón de Puerto Vallarta cuenta con una continuidad que lo mismo te lleva a una tienda que a un club, manteniendo esa misma sensación de amplitud junto al océano.
Me doy cuenta que esta renovación es motivo de controversia, pero sólo pude apreciar las palmas de buen gusto y los árboles rompiendo la extensión, dando a los turistas, compradores, curiosos y deportistas mucho espacio. Inteligentemente diseñado, las anchas bancas permiten sentarse en cualquier parte y ver el mar o las tiendas con comodidad. Todo esto, para mí, hizo las compras más atractivas.
Ahora la calle se encuentra al mismo nivel con las banquetas en el lado de las tiendas y el paseo marítimo en el lado del océano, unificando todo en un gran bulevar. Las grandes jardineras de forma libre están atractivamente llenas de plantas de follaje multicolor, verde oscuro acompañadas de palmeras. También proveen amplios y confortables asientos, especialmente cuando esperas por los fuegos artificiales por la noche.
El camino a lo largo de la bahía parece más ancho y ahora cuenta con los diseños de piedra de rio incrustados en todo su recorrido. Un borde ancho al frente de la Bahía de Banderas también cumple la función de asientos cómodos desde el Hotel Rosita hasta el centro de restaurantes cerca del pequeño Faro. Este es el punto donde el tráfico de automóviles vuelve a pasar.
El arte público se ha reacomodado y nuevas esculturas se han agregado. Especialmente impresionante fue el anillo de sillas de bronce (la Rotonda de Mar) en su mayoría curtido por la brisa del mar, pero en parte, pulido por el desgaste de las innumerables personas que se sientan, frotan o acarician. Y si te estás preguntando hacia dónde se han ido los Voladores de Papantla, están ubicados más al norte, en frente de la boutique “No Name”. Las impresionantes esculturas de arena y el arte de rocas permanece cerca de sus lugares de origen.
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