Decálogo del Turista Responsable

Decálogo del Turista Responsable

Gloria Gutiérrez
14 Abril 2014

Decálogo del Turista Responsable

Todos merecemos vacaciones, los viajes y el turismo deben entenderse y practicarse como un medio de desarrollo personal y colectivo. Si se llevan a cabo con una mente abierta, son un factor insustituible de autoeducación, tolerancia y aprendizaje de las legítimas diferencias entre pueblos y culturas y de su diversidad.

Todos tenemos una función que cumplir en la generalización de unos viajes y un turismo responsables. Los gobiernos, las empresas y las comunidades deben procurarlo sin duda por todos los medios, pero usted también, en su calidad de visitante, puede apoyar sensiblemente este objetivo de muchas maneras:

“El turista y viajero responsable” es una guía práctica, que pretende ayudar a que su viaje sea una experiencia realmente enriquecedora.

1)  Busca la mayor cantidad de información posible sobre el lugar que vas a visitar: cultura, economía, sitios de interés, naturaleza, comida, etc.

2)  Si puedes, elige operadores turísticos, compañías aéreas y hoteles comprometidos con la comunidad y el medio ambiente.

3)  Aunque hayas pagado por tus vacaciones, respeta las normas del lugar: no te empeñes en obtener privilegios y tratos de excepción y no adoptes comportamientos ofensivos o altaneros. Infórmate sobre la práctica de dejar propinas.

4)  Lleva ropa adecuada y no demasiado llamativa, sobre todo en los lugares de culto. No ostentes riqueza y lujo si están en contraste con el nivel de vida local y también por tu seguridad.

5)  Apoya las manifestaciones culturales y la artesanía local: te llevarás a casa recuerdos “de verdad” y ayudarás a la población del país visitado. Infórmate sobre la práctica y los límites del regateo.

6)  El mundo es bonito porque hay variedad: establece relaciones correctas y cordiales con las poblaciones locales, sin prejuicios.

7)  En el camino, deja sólo tus huellas y no otras marcas de tu paso: no a los desperdicios y los graffiti. No te lleves “souvenirs” de los espacios naturales y arqueológicos. No compres productos hechos con plantas o animales en peligro de extinción (por ejemplo marfil, pieles, conchas…).

8)  En los espacios naturales, y sobre todo en las áreas protegidas, intenta siempre seguir los caminos: no molestes a las plantas ni a los animales, ni dañes los ambientes en los que viven. Visita las áreas protegidas en grupos pequeños, y acompañado por un guía experto, mejor si es local.

9)  Cierra el grifo, apaga el aire acondicionado y las luces cuando salgas del hotel. Así, ayudas a no desperdiciar agua y energía, recursos valiosísimos para todo el planeta.

10)  Diviértete probando la gastronomía local: ¡para la comida de tu casa tienes tiempo todo el año!

Basados en el Código Ético Mundial para el Turismo, de la Organización Mundial del Turismo