El malecón de Puerto Vallarta, sinónimo de arte y diversión

El malecón de Puerto Vallarta, sinónimo de arte y diversión

Fideicomiso de Turismo de Puerto Vallarta
26 Marzo 2015

Un paseo por el Malecón de Puerto Vallarta permite disfrutar de los atardeceres más impactantes, pero también es sinónimo del arte y la diversión que diariamente ofrecen los artistas urbanos.

El escenario es ideal para que la vocación artística y creativa de estos personajes logre sus mejores expresiones y eso hace más placentera la visita a uno de los principales atractivos de este destino turístico.

Para los payasos y mimos, que ya son parte de la cultura vallartense, el reto de hacer reír es sencillo dada su creatividad infinita, capaz de convencer al público más exigente, sea local, nacional o extranjero. 

Los payasos vallartenses rompen con los esquemas del payaso tradicional, pues ante todo tienen la capacidad de transmitir alegría y diversión, que es lo que se busca en unas vacaciones. Interactúan permanentemente con el público que atiborra las gradas del teatro al aire libre de Los Arcos.

Cada fin de semana, a los payasos y mimos se suman músicos, cantantes, bailarines, para compartir su arte en ese escenario. Se da paso al folklor mexicano, con la presentación de ballets y en ocasiones grupos de mariachi.

Junto al teatro se establecen artistas mexicanos, pintores y dibujantes que exhiben y venden sus obras. Algunos de ellos se nos pueden acercar y ofrecernos un retrato fiel a lápiz o una divertida caricatura.

De hecho el Malecón es un museo al aire libre, por la gran cantidad de esculturas que tiene. La mayoría muy perdurables, pero otras son efímeras. Nos referimos a las esculturas de arena en la playa, que fortalecen la fama de Puerto Vallarta de ser el destino de playa con más riqueza cultural.

Un espectáculo que nadie se debe perder es el de los Voladores de Papantla, frente al Caballito de Mar, que simboliza un ritual religioso totonaca y que hoy en día es apreciado en todo el mundo.

Todos esos ingredientes hacen que en un paseo por el Malecón de Puerto Vallarta el tiempo pareciera detenerse.