Entrevista a Carmen Porras, Propietaria de El Arrayán
Conocí a Carmen poco después de regresar de Canadá a vivir permanentemente en Vallarta. Me acuerdo que en aquella época conocí varias personas de todas partes del mundo, gente que había vivido en Vallarta y querían regresar o que les gustaba tanto que decidieron empezar su vida y sus carreras aquí.
Carmen viene de la Ciudad de México. De hecho, cuando llegué aquí, tuve la suerte de tener amigos que ya vivían aquí en Vallarta durante todo el año, porque la mayoría de los nuevos amigos que hice eran del Ciudad de México o Guadalajara. Era como una invasión, pero en lugar de ser una invasión de conquista y saqueo, era una invasión de foráneos que amaban esta ciudad y querían empezar una vida aquí y compartir experiencias propias con la misma, ya sea profesionalmente o al contrario, con la esperanza de mejorar la calidad de vida de todos los locales.
No todos tuvimos éxito y muchos se dieron por vencidos y regresaron a casa, al estilo de vida más organizado y sistematizado al que estaban acostumbrados. Carmen decidió quedarse, trabajar como loca durante nueve años, abrir El Arrayán, haciéndolo un rotundo éxito y casarse con su novia de ocho años, Claudia, en la Ciudad de México.
"Al principio, lo único que queríamos era reunirnos con nuestras familias y amigos y hacer una agradable fiesta con todos", recuerda. "Pero al final se convirtió en el día que elegimos para consolidar nuestro amor ante la ley y aceptar los derechos y obligaciones que conlleva esta unión legal, frente a las personas más importantes en la vida de ambas. Después este día se convirtió en un día en el que la mayoría de nosotros nos sentíamos rodeados de amor, buena voluntad y energía positiva. Ahora Claudia y yo somos parte de las más de mil parejas del mismo sexo que se han casado en la ciudad de México, y las dos estamos orgullosas".
Carmen tuvo la suerte de atender una de las escuelas de hotelería más prestigiadas del mundo, "Les Roches" en Suiza. “En aquellos días el curso tenía una duración de 3 años (ahora son 4), estudié varios temas, incluyendo el servicio, las artes culinarias, la administración de alimentos y bebidas, idiomas, etc.”
"En el primer semestre, la mitad de las materias eran teóricas, mientras que en la otra mitad trabajábamos en las propias instalaciones de la escuela, dando servicio a los propios alumnos: el comedor, bar, cafetería, cocina, etc. (estas eran las prácticas). En el segundo semestre trabajamos en estas mismas prácticas pero fuera de la escuela, en un hotel o un restaurante. Tuvimos que aplicar a estos trabajos y trabajar como cualquier otro empleado, pero con salarios de estudiante. Era un sistema de educación completamente teórico / práctico. Era una escuela increíble, ya que las clases eran en inglés y había estudiantes de todas partes del mundo, cincuenta y cuatro nacionalidades, para ser exacta. Eso me hizo una persona más respetuosa hacia las diferencias en los demás”.
No es necesario decir que Carmen conserva hasta ahora muchas amistades internacionales.
Recordando el pasado, me platica que el camino para llegar a ser propietaria de su propio restaurante fue muy largo (y no en línea recta). Comenzó en 1994 a cargo de alimentos y bebidas en un servicio de banquetes en la Ciudad de México. Pronto empezó a trabajar en un hotel tras otro, haciendo cualquier trabajo relacionado con hotelería, desde haciendo camas y limpiando baños, cocinando, supervisando eventos hasta la administración de un restaurante interno. Poco a poco empezó a encontrar su pasión: la comida y la bebida.
Durante el periodo en que trabajo en varios hoteles en la capital, Carmen trabajo para la cadena hotelera canadiense, The Four Seasons, el cual estaba a punto de abrir un hotel muy cerca de Puerto Vallarta, en Punta de Mita, y estaban buscando gente para administrarlo. Carmen conocía bien esa área, ya que a sus padres les encantaba San Pancho y habían vacacionado varias veces ahí. Carmen se cambió a esa área para administrar el restaurante del campo de golf en Punta. Con el tiempo empezó a trabajar en el Four Seasons.
Pero todavía no estaba lo suficientemente cerca de Vallarta, por lo que decidió empezar a trabajar en el restaurante Trio, el cual es restaurante favorito de muchos vallartenses pero también el mío. Después de haber trabjado varios años ahí, su sueño de tener su propio restaurante comenzó a materializarse y en Noviembre de 2003 abre las puertas de El Arrayán., el cual cumplirá este año 8 años.
Entre los premios y reconocimientos oficiales que el Arrayán ha recibido hasta ahora destacan: “Mejor Restaurante Mexicano” por ocho años consecutivos con los votos del publico en www.virtualvallarta.com y el “Three Diamond Award” de AAA.
Nada mal para un restaurant de comida mexicana!
Le pregunté a Carmen si su negocio se había visto afectado de alguna manera por su reciente matrimonio con otra mujer. Me aseguro que no. “Al contrario, todos los que nos conocen vienen al El Arrayán, nos felicitan y nos desean todo lo mejor.”
Pero desafortunadamente, hay otros factores que han tenido un impacto negativo no solo en su negocio pero en todos los negocios de Vallarta. Uno de estos como Carmen dice, es “la inseguridad que está afectando al México contemporáneo y la segunda su consecuencia, ya que Canadá y Estados Unidos son bombardeados con malas noticias de México, a veces reportadas de una manera inexacta y descuidada, usualmente fuera de contexto circunstancial o geográfico. Esto ha tenido un impacto catastrófico en todas las empresas ya que Vallarta vive del turismo.”
Pero Carmen no se preocupa. “Vallarta es un paraíso para mí”, dice. “Me encanta el clima ya sea en verano o en invierno.”
Mientras tanto, casi nadie que conozco que viva en Vallarta durante todo el año puede dejar de quejarse, año tras año, del calor y humedad en el verano.
“Vivo en el centro y Claudia y yo vamos a la playa lo más seguido que podamos y hacemos viajes a las montañas y al mar también. Es un lugar especial, lo adoro.”
“Pero me entristecen varias cosas que están pasando actualmente en Vallarta. La basura es terrible, no es bueno que podamos dejar la basura en cada esquina para que la recojan. Me gustaría que controlaran mejor el tomar en público y no tener lugares que venden litros de alcohol para llevar y que hubiera cada día mas arboles en lugar de menos.”
“Tampoco es bueno el hecho de que se sigan construyendo gigantescos edificios en lugares que en lugar deberían ser protegidos por su rareza y espectacular belleza natural.”
“Pero tengo esperanza en las nuevas generaciones. Los niños, que son el futuro, están siendo, en su mayoría, educados acerca de la importancia de comprender, reconocer y corregir el impacto humano sobre el medio ambiente. Con el tiempo se convertirán en adultos más conscientes que nosotros. Ellos me dan esperanza."
Por: Alex Gomez


